lunes, 16 de octubre de 2017

Frente a la dictadura global, confederación de naciones democráticas

La dictadura global de los individuos potentados está creando problemas transcendentes como el calentamiento global y la pobreza generalizada.

Es imprescindible que la humanidad se defienda de una élite insensible al sufrimiento ajeno que acapara todo el poder. Los estados tradicionales no sirven para ese propósito porque están fundados desde las élites, desde los enemigos de la humanidad y la Tierra. Sólo una democracia real nos puede defender de ellos.
La democracia empieza por las comunidades más próximas, los municipios, pero estos están indefensos frente a los poderes globales. Para que los municipios demócratas puedan defenderse tienen que unirse en naciones independientes y estas, a su vez, pienso que deben unirse en una confederación mundial de naciones creadas democráticamente. Sólo si la democracia alcanza un poder global podremos defender los derechos humanos y los derechos del medio natural.

El logro pacífico de la independencia en naciones democráticas, como Cataluña, de los estados como el español, que sólo sirven a las élites más despiadadas, es un buen comienzo para librarnos de la tiranía global y para vivir con dignidad en un mundo que, si no lo maltratamos, nos da de sobra para ser felices.