martes, 11 de mayo de 2010

Dios visible

09/05/2010
Siento la necesidad de buscar un sustituto de los dioses que ha dado la cultura humana por una creencia que nos fuera más útil para estimularnos a vivir cada vez mejor sin dividirnos ni enfrentarnos por las creencias.
Ante todo, creo en la vida y siento adoración por ella. En cada generación la vida se supera a si misma. La evolución de los seres vivos nos demuestra que cada generación es mejor que la anterior. Hasta ahora, es evidente que los seres vivos evolucionan a más inteligencia, a adaptarse mejor a su entorno, e incluso a mejorar su entorno para asegurar y mejorar su vida y la de de su descendencia.
Tengo la sensación de que, si hay un ser superior al que deberíamos adorar y rendir cuentas, ese ser sería la próxima generación. Ese es el que siento hoy como mi Dios, que siempre sería un dios futuro, recién nacido.
Si necesitamos sentirnos bajo la autoridad de alguien, creo que lo más eficaz para cubrir ese sentimiento y que a la vez sea práctico sería pensar en cómo nos juzgarán las siguientes generaciones.

Lo más sagrado para mi no es la generación actual de seres humanos sino todo el conjunto de seres vivos que existen en el presente en todo el universo.
Ese Dios es para mi lo mejor que ha habido nunca y es seguro que generará algo mejor aún.

Si consigo afianzarme a esta nueva creencia, espero muchas ventajas en mi actitud, mi utilidad para los demás y para sentirme mejor.
Entre otras cosas, me puede liberar de ese temor atávico a un dios autoritario que nos han infundido las religiones pasadas.
Si creo que Dios lo formamos todos, que puedo contribuir a hacer una generación mejor cuidando a nuestros descendientes y disfrutando de la vida con ellos, me sentiré mejor y más optimista que si soy un simple seguidor de una religión de un dios que no veo, inventado por generaciones antiguas y respetables, pero con muchos menos conocimientos que la actual y con muchas imperfecciones superadas desde entonces.

La nueva generación, en su conjunto, siempre es mejor que la anterior. Pero esto no autoriza a triunfalismos individuales. Cada individuo será mejor que los de la generación anterior sólo si tiene en cuenta la cultura recibida de sus antepasados y la mejora.

Actualizado el 10/06/2012

sábado, 8 de mayo de 2010

Biología aerostática

Si una especie unicelular desarrollase una vacuola gaseosa que le sirviera de globo aerostático, podrían formarse colonias de organismos aerostáticos en la superficie marina, que despegarían y se podrían recolectar en el aire, o podrían servir como parasol para corregir el calentamiento global.
Creo que no debe ser difícil producir por ingeniería genética una bacteria fotosintética que produzca hidrógeno y lo confine en una bolsa, o una colonia de bacterias que forme un globo.
Mejor si cada bacteria tiene su propio globo, para evitar que se acumule el hidrógeno y evitar el riesgo de explosión.
Si se fertiliza una zona del mar al tiempo que se siembra con estas bacterias, se aplican dos remedios al calentamiento: captura de CO2 y reflejar luz solar. Además se podrían recolectar con el agua de lluvia, o servirían como abono.
Las vacuolas gaseosas son algo común en las algas unicelulares del plancton marino. Precisamente las usan para flotar.
Las bacterias que producen hidrógeno creo que también existen. La ingeniería genética hoy día es capaz de combinar propiedades de dos especies, de modo que creo que se podría desarrollar un alga que fuera más ligera que el aire.
Cada célula por si misma no se podría desprender del mar porque se adhiere al agua con más fuerza que el empuje del aire. Además, en cuanto despegara perdería su fuente de alimento y agua, y por tanto no se reproduciría. Pero como la tensión superficial las mantendría en el mar, crecerían en colonias y sólo las que estuvieran en la capa superior y desecadas por el aire se desprenderían.
Una vez en el aire se comportarían como esporas con globo. Su vida se paralizaría hasta encontrar humedad suficiente para servir de nucleo de condensación de una gota de una nube. Viajaría con la nube. Al precipitar, si cayera en tierra, serviría de abono, en cambio, si cae en agua con minerales suficientes, se reproduciría.
No creo que fueran un peligro de infección para el hombre, porque serían algas que viven del sol, no como parásitos.
Tampoco creo que fueran un peligro para el medio ambiente mayor que las esporas y el polen que circulan ya por el aire.
Pero si tiene éxito su función de parasol, podría ser necesario recolectarlas de las capas altas de la atmósfera cuando sean demasiadas.
Creo que nos podrían servir para fabricar aerostatos de hidrógeno sin peligro de explosión, porque el hidógeno estaría distribuido en compartimentos microscópicos que se construirían solos.
Estos mismos aerostatos nos servirían para recolectar del aire las algas aerostáticas cuando fueran excesivas.

Las ventajas de poder flotar en el aire sin gastar energía son enormes. Se me ocurren las siguientes, para empezar:
- Se cambiaría por completo el transporte aéreo, prescindiendo de aviones ruidosos y difíciles de mantener en condiciones de seguridad.
- Se podrían establecer bases de lanzamiento de naves espaciales en capas altas de la atmósfera, para ahorrar la mayor parte del rozamiento del aire en el despegue.
- El transporte aéreo sería inmune a las cenizas que lanzara un volcán, porque se haría en dirigibles.
- Se podrían construir granjas aéreas que recolectaran energía solar en forma de biomasa y produjeran alimentos y condensaran vapor atmosférico. Estas granjas podrían viajar por todo el mundo como las nubes, pero dirigidas, repartiendo sus productos.

06/05/2010