martes, 17 de agosto de 2010

Dirigible ave

14/08/2010
En la navegación aérea la opción más utilizada para sustentarse es la de la velocidad del aire en las alas. Incluso en los helicópteros, donde el conjunto permanece inmovil, las alas se mueven rápido.
La opción de pesar menos que el aire sólo queda para algunos globos sin propósitos prácticos.
Los dirigibles están olvidados.

A mi me parece que los dirigibles son una forma práctica de volar, que fue demostrada durante décadas a principios del siglo pasado. Se me ocurren diseños aerodinámicos, sobre todo aplanados, de muy poca altura y muy anchos, que pueden ser económicos energéticamente.
Incluso podrían recoger energía solar en su cara superior con materiales fotovoltáicos flexibles.
Imagino un dirigible con forma de manta raya, con cola de ballena, deformable por cambios de presión en sacos de gas con forma de músculos repartidos por todo el cuerpo. O deformables mediante la tensión y distensión de hilos que puedan deslizarse por su interior.
Su piel superior es un panel fotovoltáico flexible.
Se propulsa aleteando y se dirige torciendo la cola, tanto en sentido horizoltal como vertical.
Va lleno de helio, que repone a partir del aire con un pequeño compresor.
Mide 30 metros de largo y sólo puede transportar a 2 personas.
En la cabina hay un generador de jarabe de glucosa que alimenta indefinidamente a los tripulantes a partir del CO2 y el H2O del aire y la energía eléctrica fotovoltáica. Los tripulantes venden su exceso de jarabe de glucosa en los lugares que visitan.
Con el dinero que recaudan y el exceso de glucosa que no venden, contratan personas en situación desesperada para construir un dirigible mayor que se dedique a transportar agua potable y glucosa al pueblo donde contratan a los constructores de dirigibles manta.
La fábrica produce dirigibles de mercancías, de pasajeros y productores del alimento y agua.
Flotillas de mantas voladoras acuden en ayuda de regiones con sequía.
Rutas aéreas de baja altura comunican con mantas voladoras zonas sin carreteras.
En los países ricos se empieza a sustituir el transporte por carretera por el transporte aéreo silencioso.
Ciudades enteras son ventiladas y sombreadas con mantas voladoras durante periodos de calor excesivo.
Corredores de mantas voladoras empujan aire húmedo desde la costa hasta el desierto, que se hace húmedo y cultivable.
Cuando una tormenta tropical corre riesgo de convertirse en huracán, todas las mantas de la zona contribuyen a enfriar el agua con su sombra y sus corrientes de aire, y evitan la catástrofe.
La ayuda humanitaria llega a cualquier parte volando.
Cualquier parte del planeta es accesible, sin pagar viaje, para cualquier persona. Se puede vivir en montañas, desiertos y en alta mar usando el aire y el sol como alimento principal, además de unos gramos de minerales. Cualquiera puede comprar un terreno barato donde vivir, porque todos los lugares de la tierra, exceptuando los casquetes polares, se hacen habitables y accesibles.

Agricultura por aire comprimido

25/08/2009
La agricultura tradicional basada en la rotura y volteo de la tierra con arados de vertedera tiene muchos efectos nocivos sobre el suelo cultivado. Sobre todo porque al destruir la capa vegetal de la superficie deja expuesto el terreno a la erosión.

Propongo un método de mover y oxigenar la tierra alterando al mínimo su superficie: Inyectar aire comprimido de forma "explosiva" a profundidades de unos 40 cm y tramos a una distancia parecida. Con esto se quebraría la tierra desde dentro, creando grietas y poros que aumentan la penetración del aire y el agua, pero dejarían arriba la capa vegetal, protegiendo el suelo.
La maquinaria para hacerlo creo que no sería muy costosa. Sería un compresor y una "aguja" inyectora. La aguja consistiría en un tubo hueco de unos 5 cm de diámetro con un obturador en el extremo inferior, agudo y cerrado por un resorte interior. El obturador evita que la tierra y piedras entren al tubo al clavarlo en el suelo.
El proceso de labrar sería el siguiente:
- Se eleva la aguja sobre el terreno
- La máquina avanza a la posición donde actuar.
- Se proyecta la aguja hacia abajo, como un martillo de aire comprimido, hasta llegar a la profundidad correcta, corrigiendo la posición si se encuentra excesiva resistencia.
- Se libera por el tubo aire comprimido a varias atmósferas, en un tiempo pequeño, p.ej.: 1/100 segundo.
La expansión del aire en la tierra produce numerosas grietas y eleva el terreno.Esto aumenta su porosidad, para que admita más agua y se airee.

- Se interrumpe el suministro de aire comprimido.

- El resorte cierra el tubo antes de cualquier resto sólido retorne y lo obture.

- Se eleva la aguja y se repite el ciclo

La siembra de grano y el abono se podrían hacer por el mismo procedimiento, pero a menos profundidad, dejando caer en el fondo de la aguja la cantidad justa de semilla, abono, e incluso algo de agua.
De esta forma las semillas tendrían ventaja sobre la vegetación natural más superficial y no sería necesario destruir la capa vegetal para darle ventaja al cultivo.

Agricultura arquitectónica

12/04/2009
Agricultura combinada con arquitectura.

El campo abierto se cultiva en casi todo el mundo sin protegerlo del viento ni de la pérdida de agua por filtraciones.
Los cultivos de grandes suerficies se hacen a base de monocultivos en tierras en las que se han eliminado todos los obstáculos para abaratar la mecanización.

Esto agrede al suelo quitándole productividad a largo plazo, incluso desertiza la tierra.

Creo que en estos tiempos, a largo plazo, la mecanización a pequeña escala, con maquinaria informatizada, puede ser más productiva que con grandes máquinas.
Además, dado que la producción agrícola es imprescindible y siempre es rentable a largo plazo, merece más inversión y ayuda pública.

Propongo la división de los cultivos extensos mediante paredes bajas, construidas con planchas de ladrillo, de metro y medio de alto por medio metro de ancho, clavadas en tierra medio metro, con un metro fuera, formando celdas de cultivo hexagonales de unos diez metros de lado.
Con esto cada celda estaría protegida del viento y la pared clavada en el suelo evitaría la pérdida de agua por filtraciones.
Sería como cultivar en macetas gigantes.
La forma hexagonal da ángulos obtusos, para que la maquinaria alcance todos los rincones.
La maquinaria puede ser de tamaño de una motoazada, sería eléctrica, con una batería de poco peso cargada por paneles solares colocados en las paredes de las celdas. Estaría controlada por ordenador, sería automática. Evitaría las paredes, de la misma forma que un robot aspiradora. Iría de celda en celda abriendo y cerrando puertas.

Las planchas de ladrillo tendrían forma de cuña en la base y se podrían extraer y reubicar, según los distintos usos que se le diera al terreno.
A la altura del suelo tendría agujeros para el desagüe del agua de lluvias torrenciales.

La producción de estas planchas debería hacerse lo más cerca posible y con el mismo material del terreno de cultivo.
Un horno eléctrico portátil alimentado por los paneles solares podría servir.
Un horno de inducción, en el que la resistencia es una simple plancha de hierro, es barato, robusto, duradero y fácil de montar y desmontar para transportarlo.
Además, es fácil de limpiar. Como el material a cocer se recoje directamenre del lugar y no se refina, dejará mucho residuo en el horno.

La separación del terreno por paredes puede aportar otras ventajas, como limitar la propagación de plagas, facilitar la cria de ganado, desinfectación biológica encerrando una población animal que se coma las plagas, limpeza de rastrojos usando el ganado, mayor aprovechamiento de los fertilizantes al limitar las filtraciones, etc.

Una celda se puede convertir rápidamente en invernadero. Se puede cubrir temporalmente o permanentemente.

Un campo de celdas puede convertirse en regadío fácilmente, sólo con apoyar sobre las paredes unos tubos para aspersión o goteo, sin que estorben a la maquinaria, que circularía por debajo del sistena de riego.

En lugar del arado convencional, para ahuecar y oxigenar la tierra, se podría usar un inyector de aire a presión que soltase el aire bajo tierra de forma explosiva, una vez en cada inyección y cada 30 cm, a 30 cm de profundidad.

Puede parecer feo ver un campo lleno de vallas de ladrillo, pero a mi me resulta más desagradable ver una gran extensión de tierra arada, sin vegetación y polvorienta.

Ya que tenemos dominado el campo, creo que debemos hacerlo de la forma menos destructiva posible, y si es de forma constructiva, pues mucho mejor.

En lugar de cocer grandes placas de barro en un horno, se podría buscar una forma de cementar tierra.
Se me ocurre que se pueden hacer zanjas de drenaje, y con la tierra extraida de las zanjas se pueden hacer las vallas de tierra cementada.
 

También se podría cocer sólo una pequeña parte de la tierra para las vallas en forma de varillas finas. Estas varillas, amasadas con el resto de la tierra, formarían un adobe más resistente que los hechos de paja. Así no habría que cocer apenas material. Al ser piezas pequeñas el horno puede ser muy pequeño.
Incluso pueden producirse las varillas de barro cocido de forma contínua en un horno tubular vertical. Por un extremo del tubo entraría barro a presión por arriba. A medida que se cuecen se van extrayendo segmentos por abajo.

El caso es usar material del lugar, con la menor transformación posible y que sea reciclable allí mismo.