domingo, 17 de julio de 2011

GEADINAMICA

17/07/2011
GEADINAMICA

Este es un intento de resumir la geodinámica tal como yo la entiendo en este momento con el único ánimo de poner en claro mis ideas acerca del tema.

Para mi no hay distinción entre geodinámica externa e interna. Las capas externas influyen en las internas y al revés, contínuamente.
Lo que si tengo claro es que la mayor cantidad de información se da en el exterior, mientras que el interior, más aislado, tiende a la uniformidad.
La fuente principal de los cambios en las distribución de masas de la litosfera es externa. Buena parte de la energía potencial de la geodinámica la proporciona el calor del interior, otra parte la radiación solar. Pero creo que el control para descargar estas energías está en las capas externas de la Tierra, y sobre todo es un control biológico.
La comunidad de la vida terrestre, actuando como un organismo global, controla los movimientos tectónicos.
El título alude a este organismo con el nombre de Gea, que otros llaman Gaia. Le cambio el nombre más que nada para que encaje mejor.
Antes pensé en Biogeodinámica y Gaiadinámica, pero me gusta más Geadinámica.

La clave de este control biológico de la geodinámica es la vida de las plataformas continentales.
La vida retiene en las plataformas los materiales y sustancias erosionados y transportados por las corrientes marinas.
Se produce una realimentación positiva en el crecimiento de las plataformas mientras tienen altura suficiente como para que llegue la luz y sustenten vida. La vida que sustentan retiene más sedimentos y hace crecer la plataforma en extensión y mantiene su altura.

Esto produce un desequilibrio en el reparto de los sedimentos apoyados sobre la corteza oceánica. La corteza oceánica se inclina sobre el lado continental y se eleva en el centro del océano. El basalto fundido que circula por la cara inferior de la corteza oceánica, de menor densidad que el basalto solidificado, asciende hasta el centro del océano, abombando la corteza y fracturándola.

La inclinación de la corteza y el basalto fundido debajo, permiten que la corteza oceánica se deslice hacia los bordes continentales, empujándolos según una teoría que he leido, con fuerza suficiente para moverlos.
Saco como conclusión que la diferencia de presión horizontal entre distintos lados de los continentes sería la que mueve los continentes.

Creo que el borde más bajo de la corteza oceánica, aislado térmicamente por los sedimentos que la cubren, se funde y su basalto fundido, de menor densidad que el sólido, circula de nuevo hacia la dorsal oceánica.
A largo plazo la corteza oceánica se comporta como un mar de basalto en convección que evacúa el calor interno sobre todo por las dorsales oceánicas y cae contínuamente del lado de los continentes.

Cuando el borde de esta corteza se hunde por debajo del continente antes de fundirse, su deslizamiento lo lleva a subducirse. Entonces forma una barrera a la circulación del magma por su cara superior, quedando este retenido bajo el borde continental. Esta sería la causa del vulcanismo que rodea el Pacífico. La subducción ejerce poco empuje lateral, por ser un deslizamiento entre dos placas cuyas superficies se funden por el rozamiento y el calor interno de la Tierra. Este es el motivo de que en el Pacífico la placa crezca más rápido que en el Atlántico.
Cuando la corteza basáltica toca el continente sin llegar a su borde inferior, lo empuja en su deslizamiento hacia abajo. Es lo que ocurre en océanos nuevos como el Atlántico y en el norte del Indico, donde la corteza aún no ha subducido. Al desplazarse un continente, parte de la masa desplazada circula fundida en sentido contrario al continente por su cara inferior y por debajo de la corteza oceánica hacia la dorsal que queda atrás. Este material puede provenir incluso de la placa oceánica subducida en el frente y contribuye a formar una capa lubricante bajo el continente que facilita su desplazamiento.

Además la fuerza de coriolis sobre las corrientes marinas que van hacia el ecuador por el fondo y hacia los polos en la superficie contribuye a empujar los continentes. Sobre todo en el Atlántico estas corrientes pueden tener un empuje importante en la apertura del océano.
Los sedimentos de las plataformas y de las llanuras abisales tienen por origen los materiales arrastrados y disueltos por el agua tanto en los continentes como en las dorsales oceánicas. En estas últimas se produce una renovación de sales y sustancias esenciales para la vida, que el agua transporta por todo el océano y la vida retiene en las plataformas.

El inicio de la fractura de un continente es un valle fluvial. La erosión adelgaza la corteza continental en el valle. Esto produce un levantamiento isostático. El basalto fundido asciende por este levantamiento y produce vulcanismo y una nueva rama de la dorsal. Esto ocurre en el rift del este africano. Probablemente ocurrió lo mismo en el Mediterráneo, en el Atlántico, en el Golfo Pérsico y en el Mar Rojo.

Los bordes de los ríos que originaron la fractura se convierten en plataformas continentales de nuevos continentes que derivan empujados por el mar de basalto y acrecentados en sus plataformas por las corrientes marinas.


Fuentes:
No pretendo ser original, ni cobrar derechos de autor, ni suplantar a nadie.
Se que tomo ideas de muchos que han estudiado la naturaleza, pero no creo que lo que nos muestre la naturaleza deba estar silenciado aunque algunos hayan conseguido derechos de autor por escribir sobre ello.
Me es imposible citar todas las personas que han influido en lo que he escrito aquí. Además no estoy seguro de que les hiciera un favor si alguna de sus ideas la expresara de forma equivocada y los mencionase, de modo que no voy a citar a nadie. Además, no hay ninguna fuente viva totalmente original. Todos hemos aprendido de alguien y no voy a citar aquí a los sabios griegos, egipcios y trogloditas.
Por mi parte se puede utilizar por cualquiera lo que pueda tener de bueno de mi escrito, siempre que no sea para atacar a nadie, incluido yo.
No es mi intención hacer proselitismo de ninguna idea tanto científica, social política como religiosa.