domingo, 7 de agosto de 2011

Inercia y vida

Iniciado el 26/08/2010

El principio físico de la inercia y el calificativo de inerte me inducen a reflexionar sobre la vitalidad y la inercia en los seres vivos y en nuestro comportamiento.

Newton expresaba así el principio de inercia:
"Un cuerpo en reposo, o en movimiento, se mantendrá en reposo, o en movimiento rectilíneo y uniforme, a menos que sobre él actúen fuerzas exteriores que lo obliguen a modificar dichos estados".

Coloquialmente se califica de inerte a lo que no tiene vida.
Mi diccionario manual de RAE del año 1989 (segúramente ya ha cambiado) define así la inercia:
"f. Flojedad, inacción || Mec. Incapacidad de los cuerpos para salir del estado de reposo, para cambiar las condiciones de su movimiento o para cesar en él, sin la intervención de alguna fuerza".

El concepto de vida en el sentido biológico es muy opinable.
Para mi, la capacidad de los seres vivos de moverse sin que intervengan fuerzas exteriores, contraria a la inercia es lo que demuestra que están vivos.
Un cuerpo está vivo en la medida que puede cambiar la dirección ó la velocidad de su movimiento. Si nos fijamos en cualquier ser vivo, por ejemplo un pez que se puede mover en las tres dimensiones, apreciamos que está vivo porque reacciona a los estímulos del medio y cambia su velocidad, su dirección ó ambas a la vez en función de estos estímulos, que no tienen fuerza suficiente por si mismos para mover al organismo, ni tienen porqué actuar en el mismo sentido.

Propongo que lo necesario para que un objeto esté vivo es que tenga las siguientes capacidades, que a la vez que vida demuestran inteligencia, basándome, sin ser estricto, en las etapas del método científico:


- Autoconocimiento. En el sentido de conocimiento de lo que necesita, de lo que siente y de lo que dispone en si mismo para conseguir lo que necesita.
- Sentidos. Recursos propios que le permiten conocer el medio en que vive.
- Imaginación para simular en su interior el medio a partir de la información de los sentidos, representar sus recuerdos y simular las consecuencias de sus acciones y de la evolución del medio.
- Juicio, entendido como una capacidad de comparar las acciones que imagina para elegir la más conveniente.
- Decisión, como capacidad de emprender las acciones que ha juzgado más conventientes.

- Control sobre sus fuerzas y acciones a partir de las consecuencias de sus actos.
 

Creo que esto podría ser común a todos los seres vivos aunque no tengan lo que la cultura humana suele llamar "inteligencia". Para mi vida e inteligencia son sinónimos, porque sin un comportamiento inteligente un organismo no sobrevive, sino que se está controlado por el medio y por otros seres vivos que acabarán usando su materia como alimento.
Si miramos por un microscopio alguno de los seres más elementales con capacidad de movimiento, los ciliados, vemos que deciden sus movimientos en la dirección más conveniente coordinando el movimiento de cientos de cilios mejor que cualquier nave de remos, sin necesidad de una sóla neurona. La ciencia oficial, que no puede publicar libremente interpretaciones subjetivas, trata esto como meras reacciones químicas, como si fuera distinto a la inteligencia humana, pero yo, como ciudadano sin titulación, que no debe fidelidad a ninguna cátedra, me puedo permitir opinar con más subjetividad. Para mi no hay diferencia cualitativa entre la inteligencia de un microbio y la de un ser humano. La diferencia creo que está en la cantidad de información que manejamos y en la frecuencia con que usamos la inteligencia.

No se puede juzgar el conjunto del comportamiento de un ser vivo por el conocimiento de sus partes, que nos da la física ó la química. Hay que analizar todo el conjunto del individuo y de su comportamiento, igual que hacemos con las personas, a las que no diseccionamos para conocer sus motivaciones, sino que convivimos con ellas y respetamos su libertad y asumimos que su comportamiento es imprevisible.

También las plantas deciden hacia donde crecen y a donde dirigen sus distintas sustancias dentro de cada célula ó a través de la planta, de manera que en su caso también el movimiento mecánico controlado se puede usar como indicador de su vitalidad, aunque su mayor efecto a corto plazo sobre el medio puede que sea mediante intercambios de sustancias químicas.
Los actos de un ser vivo empiezan tanto por movimientos internos como por estímulos, que pueden ser tan sutiles como el giro de un átomo en una molécula.
Que esos actos sean voluntarios ó inducidos por el medio es algo imposible de discernir. La voluntad es una cualidad filosófica, quizá metafísica, imposible de estudiar científicamente. Pero sospecho que a partir de un mínimo de complejidad en el ordenamiento de la materia, que se daría en todos los seres vivos, los movimientos internos en reacción a estímulos externos son los que determinan el comportamiento. Estos movimientos internos serían los actos más genuninamente voluntarios, porque son los que están más determinados por las condiciones internas del ser vivo que por las circunstancias.

Intento darle un sentido práctico a estas elucubraciones, intentando mejorar el comportamiento personal para conseguir más vitalidad, más eficacia en mis acciones y disfrutar más de la vida.

A modo de experimento, propongo un método de mantener la vitalidad simplificando los puntos que atender.
Se trata de preservar y potenciar las seis capacidades indicadas arriba:
1. AUTOCONOCIMIENTO.
2. SENTIDOS.
3. IMAGINACION.
4. JUICIO.
5. DECISIÓN.
6. CONTROL.

Intentaré desarrollar cómo creo que hay que cuidar cada una de estas capacidades:

1. AUTOCONOCIMIENTO.
Atender a los cuidados personales. Es un comienzo para detectar lo que nos falta y lo que queremos.
Poner atención a las necesidades que sentimos.
Poner a prueba nuestras capacidades haciendo ejercicios físicos y mentales.

Ejercitar el recuerdo de lo aprendido, que ya forma parte de nosotros, también es potenciar el autoconocimiento.

2. SENTIDOS.
Además de cuidar los sentidos físicos, mantenerlos en actividad aprendiendo, más que por adquirir muchos conocimientos, que es fácil que los olvidemos, por mantener la capacidad de adquirir información nueva del ambiente y por crear estructuras de conocimiento adaptadas al medio.

3. IMAGINACION.
Para mi la imaginación no es sólo inventiva, sino que es sobre todo un escenario interno en el que representamos los recuerdos, la información que hemos adquirido por los sentidos y donde interaccionan estos datos produciendo posibles soluciones. Conviene ejercitar representaciones mentales de lo que recordamos y contrastarlas con frecuencia con la realidad objetiva usando los sentidos.
Se trata de ejercitar a la vez la memoria y la imaginación.

4. JUICIO.
Comparar contínuamente lo que necesitamos hacer con lo que podemos hacer.
Simular en la imaginación el ejercicio de decisiones y sus efectos, para elegir las más adecuadas. Nunca actuar sin haber sopesado las consecuencias de varias acciones alternativas.

5. DECISIÓN.
Ejercitar la toma de decisiones. No paralizarse ante el temor a las consecuencias de actuar. Simular en la imaginación las consecuencias de la inactividad.

6. CONTROL.
Mantener vivas las vías de comunicación con nuestras fuerzas. Hacer ejercicio físico. Hacer ejercicios de toma de decisiones en la imaginación. Hacer ejercicios similares en juegos con familiares y amigos.
Evaluar los efectos de la acción en curso para pararla ó reforzarla.
Evaluar las consecuencias de las acciones realizadas y memorizarlas para tenerlas en cuenta en futuras situaciones similares.


Creo que estas capacidades se ejercitan como un proceso automático y contínuo en cualquier ser vivo, que lo aplica a todas sus actividades.

Aunque este proceso me lo sugiere el método científico, creo que es posible que la ciencia, observando la naturaleza, haya imitado este comportamiento para usarlo en la adquisición de conocimientos y le haya puesto nombre a la modalidad en que lo aplica: Método científico. No es nada nuevo, pero tampoco es nada despreciable. Puede que lo que llamamos método científico sea el método natural más elaborado, comprobado y seleccionado durante miles de millones de años.

sábado, 6 de agosto de 2011

Causas externas ó internas

Durante meses he mantenido un debate acerca de geodinámica con tres personas con muchos conocimientos sobre el tema por sus carreras y su profesión.
Aunque no estoy suficientemente documentado en estos temas como para debatir detalles, creo que tengo el sentido común suficiente para ver errores de bulto en algunas teorias oficializadas.
La cuestión principal era si la geodinámica externa influye sobre la interna. Yo defiendo que la geodinámica externa, sobre todo la dinámica de la hidrosfera y la biosfera, influyen tanto en la dinámica interna como para ser la que inicia los movimientos, la que da dirección y sentido a la geodinámica interna, además de controlarla una vez iniciado el movimiento, aunque la mayoría de la energía de la dinámica interna la pusiera el interior de la Tierra en forma de calor, lo que yo no doy por demostrado.

Otro hecho evidente es que todo lo exterior se mueve a muchísima más velocidad que el interior. Sería un despropósito creer que los objetos que se mueven despacio impulsan a los que se mueven deprisa.

Pienso que si desaparecieran el Sol, la Luna, los demás planetas y los meteoritos, la Tierra, aunque mantuviera su temperatura por reacciones nucleares de fisión, perdería información, se uniformizaría. Las corrientes marinas cesarían, los materiales se moverían por última vez sólo para situarse en los estratos adecuados a sus densidades y la Tierra reposaría "eternamente".

Si no fuera por agentes externos, los miles de millones de años que tiene este planeta hubieran sido suficientes para llegar a una situación estable hace mucho.

En conclusión, la solución está más a la vista de lo que parece, sin tener que recurrir a pretendidos conocimientos del interior terrestre, que por ahora sólo son conjeturas.

P.D.
28/01/2014
Recomiendo ver la página siguiente, donde se explica con gráficos y animaciones, la dinámica del manto y la litosfera a partir de los datos de tomografía sísmica actuales. La idea más extendida a partir de estos datos es que la subducción de las placas litosféricas, enfriadas en el exterior y por ello más densas que el manto superior, es lo que inicia los movimientos del manto, incluida la convección, que no ocurre en celdas circulares ideales, como se usaba antes para explicar los movimientos del manto que daban a entender que el manto en su movimiento arrastraba la corteza. En lugar de esto, los datos sugieren que lo que ocurre es que los cambios de densidad que se producen en el exterior inician los movimientos del interior, incluida la convección.

http://ansatte.uit.no/webgeology/webgeology_files/english/mantle_dyn_en_siste.html

Me parece un gran avance el abandono del antiguo modelo de convección simplista por uno más complejo, pero aún así, opino que llamarle convección a lo que parece ocurrir entre el manto y la litosfera es más bien una licencia poética muy forzada. La convección es un fenómeno físico, sin que intervengan cambios químicos. Los intercambios de sustancias entre el interior de la Tierra y el exterior está comprobado que se realizan entre sustancias de composición diferente y minerales de la misma composición pero de estructuras cristalinas diferentes.