domingo, 20 de noviembre de 2011

Todo va sobre ruedas. ¿Eso está bien?

Todo el transporte mecanizado terrestre se hace sobre ruedas. Es una situación tan asumida por todos que no parece haber casi nadie que se plantee sus inconvenientes o que haya alternativas mejores. Pero hay muchos problemas en el uso de la rueda y la naturaleza nos ofrece alternativas probadas durante cientos de millones de años: reptar y usar patas. Para un transporte rápido, reptar es inviable, pero el uso de patas robotizadas me parece fácil de alcanzar y de generalizar con la tecnología actual.

Las desventajas que veo en el uso de ruedas para el transporte, en relación al uso de patas son las siguientes:

1) Necesitan circular sobre superficies lisas, duras y de poca pendiente. Estas condiciones se dan a la vez en muy pocos lugares de forma natural, por lo que el uso de ruedas requiere alterar cualquier terreno por donde queramos desplazarnos.

2) Las ruedas sólo se mueven en una dirección. Las patas pueden mover el vehículo de muchas formas, incluso elevándolo o bajándolo al nivel del suelo.

3) Tienen mucha inercia y volumen, ya que el material con que se apoya en el suelo es en cada momento un sector pequeño, el resto es masa sin uso. Esta masa hace inviable desplazar el punto de apoyo para mantener la estabilidad.
En cambio, una pata puede desplazarse respecto al cuerpo en cualquier dirección para adaptarse a muchas situaciones, como el riesgo de caer, o tener que moverse por cuestas o escaleras.

4) Frenar un vehículo sobre ruedas es difícil y peligroso. El mecanismo de frenado es totalmente independiente del mecanismo motor. Además las ruedas no se pueden adelantar al vehículo para acortar la frenada sin perder estabilidad. En cambio las patas si pueden hacerlo, e incluso pueden servir de amortiguador dirigidas inteligentemente al prever un golpe inevitable.


La primera desventaja, la de necesitar allanarle el terreno a las ruedas, es la que más problemas produce en el medio ambiente. Cási no quedan lugares en la superficie habitable y cultivable que no estén cortados por carreteras. El coste de estos suelos alisados, en trabajo y materiales debe de ser una buena parte del gasto mundial.

La alternativa de las patas robotizadas permitiría vehículos de muchas formas, por ejemplo:
    - Bastones y muletas articulados y robotizados, con músculos hidráulicos. No solo para personas con minusvalías, sino como herramienta para todo tipo de trabajos manuales.
    - Cuadrúpedos con cabina, que sustituyeran a los automóviles. Permitirían circular por cualquier terreno sin degradarlo. Podría hacer habitables lugares preciosos que ahora son inaccesibles a no ser que se se destruyeran haciendo carreteras.
    - Vehículos con muchas patas y articulados, para transportar grandes cargas acomodandose a las irregularidades del terreno sin tener que construir ferrocarriles ni carreteras.
   
Si una mínima parte de los genios de la informática y la ingeniería que ahora se dedican a juegos electrónicos, florituras multimedia y accesorios inútiles para automóviles se dedicasen a desarrollar patas robotizadas, en poco tiempo sería viable este nuevo estilo de transporte, demostrado como sostenible durante cientos de millones de años por la evolución de los animales.

    20/11/2011

domingo, 6 de noviembre de 2011

El sujeto como membrana

Cuando reflexiono acerca de la identidad, del sujeto de cualquier ser vivo, partiendo de mi introspección, me imagino al sujeto de nuestros organismos como una membrana muy fina que separa dos ámbitos: nuestro interior y nuestro exterior.
Tanto el interior como el exterior me son ajenos, viven por sí mismos. El interior está dominado por el ser biológico, con su fisiología condicionada en buena parte por la herencia genética. El exterior son mis circunstancias materiales y sociales.

El sujeto, el Yo de los psicólogos, se comportaría como la membrana de las células, controlaría el trasiego de materia e información entre las circunstancias y el interior.

Mis comportamientos son responsabilidad mía aunque mis instintos heredados a veces superen la barrera del Yo contra mi voluntad. Las circunstancias muchas veces me hacen tomar decisiones contrarias a mi voluntad, lo que podría ser consecuencia de la debilidad, o de "agujeros" en el Yo.

Durante toda la vida trabajamos para fortalecer esa membrana y establecer normas de trasiego entre los recursos y vicios tanto interiores como exteriores. El conjunto de "válvulas" que construimos durante la vida para controlar este intercambio es lo más auténticamente nuestro, porque la biología está impuesta y el exterior no lo podemos controlar.
Esta membrana no nos viene completa desde que nacemos, sino que vamos adquiriendo controles nuevos a lo largo de la vida. Como consecuencia de estos cambios en la "membrana" no somos la misma persona en momentos distintos.

La mayor intimidad se encontraría en esta membrana de espesor infinitesimal que separa el interior. Cualquiera puede observarnos en nuestro conjunto, pero nadie puede ver desde el punto de vista de ese plano curvado sobre si mismo. A falta de este punto de vista, nadie nos puede conocer por completo, ni siquiera con las mejores técnicas de espionaje. Aun penetrando en nuestro interior no pueden imaginar, ni siquiera aproximádamente las reacciones entre las partículas que forman la membrana del Yo.

Este concepto del Yo como membrana quizá podría servir de recordatorio de la norma moral vive y deja vivir. Nuestro comportamiento debe limitar nuestros impulsos interiores a imponernos a los demás al tiempo que evitamos que otros nos dominen.

Durante todo el siglo XX el núcleo se ha tenido demasiado en cuenta, quizá por influencia del  descubrimiento del núcleo atómico, en relación a la superficie. Se ha venido explicando casi todo desde el interior y se han dado por seguros los siguientes conceptos:

1) El núcleo atómico explica el comportamiento de los átomos.

2) El nucleo celular determina la vida de todo el organismo.

3) El núcleo y el interior de la Tierra determinan los cambios en la litosfera.

4) El universo surge de un núcleo que explota.



Creo que es necesario volver a fijarse algo más en lo superficial, que casi siempre está mucho más cargado de información que los núcleos, que suelen ser simples ó con poca evolución. En contraposición a los conceptos anteriores yo reivindico estos otros:

1) Los electrones más externos de los átomos, con su relación con los de otros átomos son la principal causa del comportamiento químico de los átomos.

2) La membrana de la célula, con su relación con el medio, es la que determina el comportamiento de la célula, incluida la captación de información que se conserva en los genes del núcleo.

 3) La superficie de la Tierra, con su interacción con el Sol, la Luna y el espacio exterior, modifica la litosfera, le añade información, aporta los materiales que componen el interior y extrae, presionando con la subducción, algunos de los materiales procesados por el interior.

4) Soy de la opinión de que el Universo no se creó en un momento conocido, sino que tiene una edad indefinida. El que nuestra zona del Universo se expanda en este momento, no es un dato suficiente para concluir que todo estuvo unido alguna vez. Quizá a partir de una distancia remota la materia, como una membrana opaca, no nos deja ver la luz de otras zonas que interactúan con la nuestra. La luz que inhunda el universo, la radiación de microondas, no justifica una gran explosión. Hay explicaciones alternativas a esta radiación, como que puede ser que esta es una radiación de las estrellas reemitida a distinta longitud de onda por la materia dispersa, de manera que nos informa sobre la temperatura media actual de esta zona del universo, pero no nos puede decir nada acerca del origen del Universo, entendido como el total de lo que existe.
Por definición, ninguna parte del Universo puede comprenderlo.

(modificado el 28/07/2012)