sábado, 25 de octubre de 2014

Origen ilegítimo de las grandes herencias

Las mayores fortunas del mundo están en manos de unas pocas familias herederas de grandes robos a la humanidad y al medio ambiente. Los antepasados de los superricos hicieron su patrimonio con el saqueo de recursos naturales como el petróleo, explotando trabajadores a cambio de sueldos miserables o saqueando países mediante invasiones y asesinatos masivos. La transferencia de estos saqueos a sus herederos es un blanqueo de capitales. Los ricos por herencia no tienen la más mínima duda de que lo que han recibido de sus padres les pertenece legítimamente y se blindan ante el resto de la sociedad. Ni siquiera se sienten obligados a que su capital se invierta en algo productivo, de manera que suelen paralizarlo en paraísos fiscales. Un ejemplo muy claro y actual lo da la familia del expresidente catalán Jordi Pujol, cuyos hijos esconden buena parte de su inmensa fortuna en Andorra.
Otro ejemplo es el de los Borbón, que no sólo heredan fortuna, sino que también reciben la jefatura del estado. Pero no olvidemos que esa jefatura se la regaló Franco a Juan Carlos de Borbón después de robársela al pueblo español con una guerra.
Durante toda la historia ha sido así, el poder y el dinero se le roba a la la mayoría por unos pocos que lo acaparan de generación en generación. Pero el tiempo y la tradición no legítiman las posesiones de origen ilegítimo heredadas. Los ciudadanos tenemos la obligación de recuperar lo que es nuestro. Nos conviene hacerlo por métodos pacíficos porque los ricos tienen menos escrúpulos en usar la violencia y están  muchísimo más armados. La detención de un hijo de Jordi Pujol es un buen precedente. El miedo está empezando a cambiar de bando.
Pero si  el miedo les hace ponerse violentos, no respondamos a la provocación. Las élites saben muy bien que en la violencia ellos ganan porque no sienten compasión y tienen los estados y los ejércitos en su poder.
La falta de compasión diferencia a las élites de los demás y les permite quedarse con los bienes ajenos aunque vean sufrir la miseria. Además, este defecto de compasión es hereditario. Quizá les curemos haciéndoles devolver lo que no es suyo, empezando por hacerles oir que no consentimos el robo y la imposición, como hicieron ayer miles de personas en Oviedo manifestándose ante los premios príncipe de Asturias convocados por las Marchas de la Dignidad.

http://www.cuartopoder.es/multimedia/2014/10/24/las-marchas-de-la-dignidad-reunen-miles-de-personas-contra-los-premios-principe-de-asturias/3658

sábado, 18 de octubre de 2014

El Pequeño Paco

Estos días han descubierto que un joven de veinte años con síntomas de megalomanía se ha estado haciendo pasar por un alto cargo del Partido Popular, engañando a cargos políticos, asistiendo a actos oficiales para los que no estaba autorizado e incluso estafando miles de euros. Aparte de la asombrosa habilidad del joven estafador, destaca la facilidad con que los políticos se dejan engañar y obedecen sólo con que quién les habla diga que pertenece al partido más corrupto, sin pedirle documentación. Es como si tuviesen temor al castigo de una organización mafiosa que funciona por amenazas verbales y corruptelas. ¿No será porque es lo habitual?
Lo que hacía Francisco Nicolás se parece mucho al comportamiento gansteril de los lobbys que se meten en el despacho de los políticos para amedrentarles o comprarles.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Servicios públicos con empresas privadas. ¿El lobo cuidando el rebaño?

Desde siempre los servicios públicos han sido una tentación para los ladrones disfrazados de empresarios. Últimamente estos están consiguiendo quedarse con casi todo el pastel en el estado corrupto español a golpe de privatizaciones. Que se consienta a los ladrones de lo público en España no es razón para que los ciudadanos de Euskal Herria lo hagamos.

Un ejemplo de como cuidan de nuestros servicios públicos las empresas privadas está en lo que ocurre últimamente con Bizkaibus. Sus empledos están resistiéndose a un recorte en las líneas que, además de disminuir el servicio a los ciudadanos, pondría en riesgo unos 300 puestos de trabajo. Como un usuario más que sufre las huelgas de Bizkaibus, exijo que la diputación de Bizkaia se ponga del lado de los trabajadores de Bizkaibus y de los ciudadanos, no de la patronal, cuyo objetivo no es estar a nuestro servicio, sino que, muy al contrario, lo que quiere es aprovecharse del dinero de nuestros impuestos dando el mínimo servicio posible.

La noticia de la jornada de huelga de Bizkaibus prevista para hoy en eitb:
http://www.eitb.com/es/noticias/economia/crisis-economica/detalle/2636508/bizkaibus-huelga--sin-acuerdo-siguen-cuarta-jornada/

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P.D.:
Numerosos estudios demuestran mayor eficacia de  empresas públicas frente a empresas privadas:
http://www.lamarea.com/2014/10/15/estudios-academicos-que-demuestran-las-ventajas-de-lo-publico-frente-lo-privado/

domingo, 5 de octubre de 2014

Regar el desierto con el mar

Con los conocimientos científicos y técnicos que tiene la humanidad no hay excusa para que desperdiciemos las superficies más soleadas de los trópicos, como el desierto del Sáhara o la península arábiga, dejando que sigan secas y sin vegetación, mientras millones de personas pasan hambre y el dióxido de carbono del aire aumenta hasta niveles alarmantes.
La solución que propongo consiste en un sistema de canales y construcciones que permita circular  continuamente agua del mar por el interior del desierto y desalinizar parte de ella allí, devolviendo el resto de nuevo al mar. El sistema debe funcionar de forma autónoma, sin maquinaria y sin mantenimiento, aprovechando energías renovables, concretamente las mareas y la irradiación solar.

El agua entraría desde la costa por un canal de cientos de metros de largo, ancho y profundo en la entrada, estrecho y en rampa ascendente en la salida. Con la subida de la marea, el agua se aceleraría a medida que se estrecha el canal. Al llegar al final tendría suficiente impulso para subir varias decenas de metros, hasta un depósito. Este depósito mantendría una pequeña corriente permanentemente, día y noche, por una acequia que se adentraría en el desierto, donde se evaporía parte del agua y el resto volvería al mar. El que la circulación sea constante es necesario para que no se produzcan depósitos de sal. La acequia podría llegar a muchos kilómetros tierra adentro. Durante su recorrido por el día  el agua se calentaría por  estar expuesta al sol. En mitad del recorrido la acequia se ensancharía formando un estanque para exponer al aire mucha superficie. El estanque estaría cubierto por una construcción de dos paredes: una exterior, más alta que la interior, para dar sombra y proteger del viento. La interior, expuesta al frío de las noches, se mantendría lo bastante fría como para condensar el agua que se evaporase del estanque. El hueco entre las dos paredes almacenaría el agua condensada. Este agua dulce, además de servir para el riego, mientras se almacenase entre las dos paredes, mantendría baja la temperatura de la pared interior, absorbiendo el calor de la condensación.