martes, 30 de diciembre de 2014

Corazón de fusión

Se han ideado métodos de alcanzar las presiones y temperaturas necesarias para arrancar la fusión nuclear con propósito pacífico, para obtener energía útil, no destructiva. Aunque alguno ha alcanzado la fusión, no puede hacerlo de forma sostenida. Además consume mucha más energía de la que produce. En estas tecnologías, cómo en casi todo lo artificial desde la invención de la máquina de vapor, el hombre no tiene en cuenta la vida como protagonista.

Propongo una idea para producir grandes presiones en un punto  durante un instante usando la biología, más concretamente un músculo. Debo advertir de que no soy científico y de que no sé hasta que punto sería viable mi idea.

Se podría fabricar, o más bien hacer crecer, un músculo de forma esférica, rodeando una esfera de miles de agujas de un material resistente a altas temperaturas y presiones. Cada aguja tendría forma de tronco de pirámide hexagonal. Estarían insertas en el músculo por su base mayor y apuntarían al centro con la base menor. En estado de reposo las agujas estarían separadas entre sí. En centro habría una cavidad esférica llena de gas inerte. Bajo un impulso  nervioso que llegase a la vez a todo el músculo, este se contraería hasta reducirse el volumen de la cavidad miles de veces. La contracción se frenaría brúscamente al unirse las caras laterales de todas las agujas, cerrando la cavidad. Esta implosión y su interrupción instantánea produciría una onda de choque, que al llegar al punto central multiplicaría miles de veces la presión y produciría temperaturas enormes. Si en ese punto estuviera un globo minúsculo lleno de deuterio
y tritio quizá se alcanzasen las condiciones necesarias para fundir sus núcleos. La energía generada debería ser mayor que la utilizada para la ignición, pero no tanta como para destruir las agujas y el músculo. Para ello la esfera de combustible debería ser diminuta.
La radiación de más alta energía la absorberían las agujas. El gas de la cavidad se expandiría. La esfera de agujas amortiguaría la fuerza hasta bajarla a niveles que no dañasen el músculo. Este, por su flexibilidad, permitiría la expansión y se dilataría. Su dilatación serviría para utilizar desde fuera la energía producida en el interior, a través de la presión. Por ejemplo podría impulsar una sangre artificial a través de unas válvulas de admisión y expulsión. Esta sangre alimentaria el músculo y a la vez transportaría la energía mecánica producida por el reactor y lo refrigeraría. Disipada la energía de la fusión, el músculo recuperaría su volumen inicial, se introduciría de nuevo combustible y se repetiría el ciclo. El funcionamiento por pulsos de contracción y expansión se asemejaría a latidos de un ritmo bajo, similar al de un corazón humano.

Por su propia forma de funcionar el tamaño de estos generadores de fusión nuclear no podría ser grande. Su potencia no pasaría de diez kilowatios. Pero esto sería una ventaja, porque podrían usarse en cada vivienda. Con pequeños generadores domésticos las personas se librarían de los abusos que sufren ahora por parte de las empresas eléctricas. Otra de las muchas ventajas que tendría una fuente de energía como esta sería que haría sostenible la vida humana en viajes espaciales largos.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Las nucleares son un peligro innecesario

En España hay exceso de producción de energía eléctrica. La prueba es que buena parte de las centrales térmicas están paradas y que se reprime por parte del estado la expansión de las energías renovables, incluso castigando el autoconsumo con impuestos.
En esta situación es absurdo que nos expónganos todos al enorme peligro en que nos ponen las centrales nucleares sólo para producir una energía que sobra y que se puede conseguir por otros medios inocuos.
En toda Europa se tiende a cerrar las nucleares, por ejemplo en Alemania, donde ya hay 9 veces más producción solar que en España, aunque reciben menos sol que aquí. En cambio en el Pais de la Pandereta el Partido Paleto español se empeña en gobernar contra los ciudadanos negándose a cerrar ni siquiera Garoña. Esta central es gemela de las que se autodestruyeron en la catástrofe de Fukushima, que seguirán vertiendo contaminación radiactiva durante siglos, tiene los mismos defectos de fabricación que dos centrales belgas en las que miles de grietas obligarán a cerrarlas.

viernes, 26 de diciembre de 2014

El fin o los principios

Tradicionalmente la ética se basa en principios que se consideran inviolables y que determinan normas tácitas de  comportamiento e incluso las leyes de los estados. Pero esos principios, aunque sean pocos y estén prácticamente todos ellos reflejados en la declaración de derechos humanos, raramente son tenidos en cuenta en nuestro comportamiento personal, ni en el comportamiento público de los  que alcanzan el poder. A mi entender esto no se debe a una maldad intrínseca del ser humano, sino a nuestras limitaciones mentales y a nuestra forma de ser, marcada por la biología y la evolución. No podemos contrastar continuamente nuestras  posibles acciones con un conjunto de normas porque eso nos paralizaría. Me parece más ajustado a la realidad que las acciones se adecúen a un fin claro y éticamente indiscutible.
Para cualquier ser vivo, por el hecho de vivir, el fin fundamental es la vida, tanto en la prolongación en buenas condiciones de la vida del individuo como en la reproducción de la Vida.
Si nos cuestionáramos a menudo si nuestras acciones favorecen la Vida, así, con mayúsculas, para distinguir la Vida de nuestro planeta de la buena vida que se dan los poderosos,  quizá nuestras acciones serían más útiles y menos erráticas o incluso dañinas por no tener claro nuestro objetivo.
Soy ateo, pero reconozco que la fe mueve montañas. Los creyentes están mucho más motivados porque tienen un fin simple que les une, mientras que los que creen en principios éticos tienen que dar razones de ellos continuamente, lo cual desanima a cualquiera. Es necesario tener seguridad, fe en lo que se quiere conseguir. Mi fin es que haya más Vida, y no sólo humana, que se mantenenga la diversidad de especies. Estoy convencido de que, aunque la mayoría no se lo plantea coincidimos, por la simple razón de que estamos vivos. Si no quisiéramos vivir nos hubiéramos  dejado morir. No creo que pueda haber una fe con más fundamento.

La historia y los hechos presentes nos demuestran que los humanos nos movemos por la fe en nuestras creencias, aunque la ciencia nos asegure que algunas de esas creencias sean falsas, sobre todo las religiosas. Las creencias actúan sobre nuestras hormonas, sobre nuestro estado de ánimo, mucho más que las razones. Los poderosos lo conocen bien, por eso siempre se han aliado con los religiosos y han compartido con ellos el poder.
Las élites motivan su existencia en la fe en el dinero y el poder. Dedican toda su vida a acumularlos, aunque arruinen a los demás y al planeta que los creó y los mantiene. Antes de cualquier acción se preguntan ¿Me da más dinero? ¿Conseguiré con esto un cargo? Pero inculcan al resto creencias en mitos religiosos para tenerlos bajo control.
Ya va siendo hora de que la gente común tenga su propia fe y olvidemos la fe impuesta.
Yo, por mi parte, tengo por fe y por fin la Vida.

Con esta fe sencilla distingo con facilidad las actividades que van en el sentido correcto de las dañinas. Por ejemplo, la energía nuclear de fisión, la extracción y quema de combustibles minerales, y la fabricación de armas son malos porque son actividades claramente contrarias a la vida. Las fuentes de energía renovables, la recuperación de los desiertos para el cultivo, la fertilización y colonización del
mar o la exploración espacial son buenos porque van a favor de que la Vida terrestre crezca y se reproduzca por el Cosmos.
Desde este punto de vista de la fe en la Vida son malas las creencias en dioses inmortales, porque los dioses son invenciones de mortales que, o bien están locos o son malintencionados que quieren imponerse mediante creencias en seres sobrenaturales que pretenden que asumamos  como autoridades morales. Para mi no hay nada por encima de los seres vivos, es decir de los seres mortales y naturales.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Champi, capítulo 11. La mar de hexágonos.

El impulso natural de expandirse que tiene la vida está limitado por las condiciones del entorno y por el espacio disponible. La ambición de los capitalistas había degradado en buena medida las condiciones de habitabilidad de la Tierra desde que tuvieron en su poder los combustibles minerales y las máquinas movidas por ellos. Las consecuencias fueron catastróficas, sobre todo por el calentamiento global y por la desertización del océano. El mar perdió gran parte de su biomasa a causa de la extinción de las ballenas, que se cazaban con toda facilidad desde que se motorizó la navegación.
Las ballenas y los peces grandes, por ser capaces de recorrer grandes distancias, cumplían una función esencial en la vida de la superficie del mar: la fertilización. Estos animales, esquilmados hasta el fin del capitalismo, transportaban por todo el océano minerales y elementos esenciales para la vida, como el hierro. A falta de ese transporte, debido a que los minerales poco solubles se depositan rápidamente en el fondo, la concentración de estos en la superficie bajó rápidamente. Tanto se redujo que a mediados del siglo veinte sólo los litorales de los continentes conservaban una biomasa considerable, gracias al aporte mineral de los ríos y a la fotisíntesis que se da en el suelo marino poco profundo, donde llega suficiente luz. Casi todo el océano se había desertizado. Un hecho tan grave pasó desapercibido para la mayoría de la humanidad, que apenas recibía información acerca de la vida marina hasta que los medios de comunicación se expandieron y se democratizaron gracias a la electrónica. Tampoco había estudios serios sobre la cantidad de vida oceánica  antes de la era capitalista que permitieran estimar las pérdidas.
Cuando la humanidad se unió a la sociedad GEA, compuesta por  las especies que gestionan la Tierra, una de las primeras decisiones que se tomaron fue la de devolver al océano el nivel de vida que tenía cuando estaba poblado de ballenas y peces de gran tamaño. Además había que reducir la acidez del agua de la superficie debida a que el mar había absorbido buena parte del exceso de CO2 emitido por las máquinas.
Hubo innumerables propuestas  para solucionar estos problemas. Las ideas se difundían casi instantáneamente por la red global de GEA,  conocida popularmente como genet. Esta red usa un medio de comunicación disponible para todos los seres vivos del planeta, la resonancia genética. Este medio de comunicación se había usado desde siempre, aunque no se le encontró explicación hasta que la humanidad desarrolló las investigaciones de mecánica cuántica aplicadas a las emisiones de radio que se producen en las células vivas. Antes los humanos hablaban de corazonadas o de telepatía para referirse a las intuiciones de las que no parecía haber explicación, aunque no se tomaban realmente en serio.
Una de las soluciones más difundidas por genet para revitalizar el océano consistía en poblarlo con plataformas modulares flotantes que se pudieran transportar y unir en alta mar. La forma más aceptada para que se pudieran unir los módulos en un número indefinido, con solidez, sin esquinas frágiles y sin dejar huecos era de la de hexágonos regulares de igual tamaño. Antes de la adhesión de la humanidad a GEA se inició un proyecto de este tipo de módulos flotantes habitables hexagonales, popularmente conocidos como flex, por FLoating hEXagones. Los flex estaban constituidos por dos plataformas de cincuenta metros de lado, una sumergida veinte metros y otra emergida a diez metros sobre el mar, unidas por seis flotadores cilíndricos cercanos a los vértices. La plataforma inferior, al abrigo del oleaje, daba estabilidad y albergaba vida marina, mientras que la superior servía para vida terrestre y para la captación de energía solar y eólica. Se empezaron a construir con metal y cemento, pero esto era demasiado costoso en esfuerzo y tiempo. Desde la unión con GEA se decidió reforzar el proyecto usando estructuras creadas por seres vivos de crecimiento rápido: los hongos.
Con la ayuda de máquinas movidas por energía solar se alimentaba rápidamente a una colonia de hongos. Las máquinas filtraban una corriente de agua para obtener alimento concentrado. Los hongos formaban estructuras esponjosas enormes en el agua, de decenas de metros, con forma controlada a voluntad. Después se calcificaban y se forraban herméticamente con una cubierta de caliza. Por fin se desecaban por dentro y emergían flotando. El resultado era un material similar al corcho, flotante, resistente a la compresión, a la tensión y a la corrosión, capaz de durar muchos decenios flotando en el agua. A la vez que crecían los hongos se extraían del agua iones bicarbonato y calcio para formar carbonato cálcico, con el que se creaba una capa alrededor de la estructura con el fin de protegerla del agua, de la corrupción y la depredación. Con ello se contribuía  además a reducir la acidez del agua provocada por las emisiones de CO2 de la era capitalista.
Esta fabricación por métodos híbridos entre la biología y la técnica era muy rápida. En pocas semanas se disponía de un flex.
El ritmo de producción de los flex estaba limitado por la fabricación de la maquinaria para alimentarlos en su crecimiento, pero esta se aceleró tanto que en pocos años había tanta superficie habitable flotando como la de Japón. Los flex brotaron casi tan rápido como las setas. La vida marina los aprovechó inmediatamente. Sus plataformas inferiores se cubrían de algas al poco tiempo de crearse. Estas alimentaban bancos de peces y estos a una población de cetáceos cada vez mayor. La producción de módulos flex ha seguido creciendo hasta hoy día en que podemos contemplar zonas del océano que parecen un mar de hexágonos rodeados de ballenas y delfines. Querida nieta, tu que tienes amigos delfines y vives sobre el mar como cientos de millones de personas más lo ves ahora como algo corriente, pero no hace tanto que parecía utópico. Espero que sigas siendo crítica, pero no seas cruel con los idealistas, porque la historia demuestra científicamente que muchos ideales de un mundo mejor se realizaron. Cualquiera puede comprobar las mejoras en las condiciones laborales y en los derechos humanos durante el siglo veinte, como la jornada de 8 horas 5 días a la semana, que antes parecían imposibles de alcanzar.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Champi. Capítulo 10. Aire acondicionado

El éxito de la Estación de Lanzamiento desde la Estratosfera (ELE) en el despegue de naves espaciales sin necesidad de contaminar, con el aerostato vivo llamado Champion  como principal protagonista, demostró que esta era una forma eficaz y sostenible de lanzar naves espaciales. A la vez sirvió para probar que Champion podía vivir exclusivamente del aire mientras absorbía CO2 y agua de la atmósfera. A partir de esta demostración la asociación de especies en la gestión de la Tierra (GEA) acordó la reproducción masiva de setas aerostáticas como Champion con el propósito de limpiar la atmósfera del exceso de CO2 y así bajar la temperatura global hasta los niveles de principios del siglo veinte.
Estas setas, igual que Champion,  estarían unidas a la maquinaria fabricada por los humanos capaz de extraer los gases de efecto invernadero. Estos gases servían de alimento a las setas, así que el conjunto podía  permanecer flotando indefinidamente, a la vez que cumplía sus funciones como limpiador de la atmósfera y como medio de transporte.
La gente les buscó muchos nombres a las setas voladoras, pero el que se hizo más popular fue el de mushbus o simplemente mus, por mushroom (seta en inglés) y bus. La razón de este nombre fue porque el mus se convirtió en el medio de transporte interurbano e internacional preferido. A los pocos años del nacimiento del mus la aviación casi había desaparecido y apenas quedaban autopistas.
La producción de muses en grandes cantidades era fácil por varias razones. Los globos se reproducían por si mismos, puesto que eran seres vivos, concretamente una variedad de hongos modificada artificialmente para producir setas enormes llenas de hidrógeno. Otra razón era porque las empresas que fabricaban muses eran de propiedad pública y disponían de todo el dinero necesario. La gestión de las empresas públicas se controlaba a la vista de todos mediante la Red Global telepática de GEA (genet), así que funcionaban mucho mejor que las empresas privadas. Los debates en genet sobre los diseños de los muses dieron origen a muchos modelos, casi siempre inspirados en animales voladores o nadadores. Abundaban los muses con forma de pez mantarraya, que se movían elegantemente, aleteando con suavidad y sin hacer el menor ruido.

Mucha gente aún usaba vehículos a motor de explosión para ir al trabajo o para hacer las compras, pero nadie alardeaba ya de su coche, sino que lo veían como un cacharro obsoleto que se veían obligados a usar porque de momento no había una alternativa práctica.
Por genet se habían difundido muchas ideas para sustituir los medios de transporte terrestre de motores contaminantes, pero todos se encontraban con la dificultad de poderlos fabricar en suficiente cantidad como para que fuesen asequibles para la mayoría de la población, como ocurrió con el coche eléctrico a principios de siglo. El ejemplo de los muses determinó la decisión de fabricar con fondos y gestión públicos unos vehículos terrestres híbridos de ser vivo y máquina que cumpliera los siguientes requisitos: no contaminar, consumir poca energía, que pudiera circular por cualquier terreno y que ocupase poco al aparcarlo. La imaginación de la gente demostró su poder creando infinidad de modelos. Algunos tuvieron tanta aceptación que se empezaron a fabricar rápidamente. El vehiculo que se hizo más popular fue la mototruz, llamado así en principio porque parecía un avestruz con un manillar en el lugar de la cabeza. En poco tiempo todo el mundo las llamaba motos. Las motocicletas con motor de explosión quedaron sólo como recuerdo de los malos tiempos.
La velocidad máxima de la mototruz era de 60 km/h, pero se autolimitaba en función del entorno para evitar riesgos. Podía acceder a cualquier lugar donde pudiera llegar un ser humano sin vehículo. No necesitaba aparcarse en el exterior ni en los garajes, porque se podía introducir en las viviendas o en el trabajo. Una vez parada, la moto plegaba sus dos patas y servía de silla, usandose su manillar como respaldo. En ese estado no consumía energía.
Su alimento era jarabe de glucosa, muy parecido a la miel. Los mayores productores de este jarabe eran los muses, a partir del CO2 y el agua absorbidos del aire, mediante la energía solar que recibían sus enormes superficies. Este jarabe era comestible, así que en caso de emergencia la moto podía compartirlo con su jinete. Eran cabalgaduras que respiraban sin hacer ruido, excepto cuando iban a máxima velocidad. Entonces resoplaban como un caballo.

Con la colaboración de las especies de GEA se consiguió revertir casi todos los efectos del capitalismo sobre el medio ambiente en pocos años, empezando por el calentamiento global. Lástima que la humanidad no se hubiera incorporado antes a GEA porque muchas especies irrepetibles se hubieran librado de la extinción. ¿Pero fueron irrepetibles realmente?

sábado, 13 de diciembre de 2014

Nueva ley para amedrentar a los ciudadanos

La ley aprobada el jueves convierte en sancionables tantos actos de protesta y de reunión que no estaremos nunca seguros de si hemos incumplido la ley. Cada vez estamos más cerca del estado ideal de la derecha, donde la policía nos "protege" igual que lo haría una banda de gánsters. El modelo de estado para la derecha española es el americano, donde cada año mueren cientos de ciudadanos por disparos de la policía pero casi ninún policía es juzgado. Hay dos millones de presos en ese país. Hay que echar del poder a los fascistas del PP ¡YA!
No les podemos permitir  que nos sigan robando y agrediendo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Champi. Capítulo 9. Despegue

La cadena de noticias pública de la OHU (Organización de Humanos Unidos) interrumpe su programación  en casi todos sus canales, incluso los de telepatía cuántica, para retransmitir el evento más esperado desde hace semanas.
- Damos paso a Nicolás, el periodista que se dispone a partir en el primer viaje tripulado del sistema revolucionario de navegación espacial sin combustible.
- Buenos días. Una palabras antes de entrar en el ascensor que nos llevará al Sistema de Lanzamiento Aerostático. La mayoría de la población ya conoce el sistema, puesto que es patrimonio de la humanidad y su proyecto se sometió a referéndum mundial telepático. Para aquellos que aún lo desconozcan, antes de subir, les describiré brevemente dicho sistema y lo que pueden ver en sus pantallas.
Desde que la humanidad se incorporó a GEA, la Asociación para la Gestión de la Tierra, se le expuso el proyecto de reproducir la vida de nuestro planeta en otros lugares, en previsión de que una catástrofe acabe con toda la vida de la Tierra, o al menos de la mayoría de la vida animal, como ha ocurrido en varias extinciones de las que hay registro geológico. Para conseguirlo es necesario hacer sostenible la navegación espacial, de manera que podamos poner en órbita mucha masa sin contaminar la atmósfera con el combustible de cohetes gigantescos.
La colaboración entre muchas especies inteligentes, pertenecientes a GEA ha dado como resultado este sistema. En esencia consiste en varias etapas de lanzamiento y aterrizaje sin usar otra fuente de energía que la luz del sol, sin más combustible que el hidrógeno y oxígeno extraídos, mediante esa energía, de la humedad del aire. El enorme globo en forma de champiñon que ven sobre mis cabezas está construido por hongos. Por votación popular su nombre es Champion. Consta de miles de millones de fibras huecas de quitina de grosor microscopico, llenas de hidrógeno. Al estar  tan compartimentado el hidrógeno no hay peligro de que se propague un fuego accidental, ni se pueden producir escapes masivos de gas. La forma de hongo, además, actúa como paracaídas. Por todo ello, la caída de Champion es casi imposible. De caer, lo haría tan suavemente que sus viajeros llegarían a tierra sin problemas. Si acaso, algo aburridos por la lentitud del descenso. La energía de este sistema se adquiere de la radiación solar sobre la superficie del globo, que actúa como un panel fotovoltaico inmenso, de cientos de metros de diámetro. De Champion cuelga la estación de lanzamiento. El modo de despegar desde la estación es muy especial. Entrará en funcionamiento cuando el Champion alcance la altura máxima posible. Consiste en dos aviones a reacción unidos  a la estación por sendos cables de fibra de carbono de quinientos metros. Los despegues se hacen por pares para mantener estabilizada la estación. Sobre  cada avión hay una nave espacial con alas. En caso de emergencia las naves podrían aterrizar, pero lo previsto es que vuelvan a la estación montadas de nuevo en los aviones. Durante el despegue los cables, que ahora están recogidos, se desplegarán y de ellos colgarán los aviones por extremos opuestos de la estación. Los aviones se liberarán a la vez cuando alcancen suficiente velocidad como para sustentarse en el aire. Entonces ascenderán hasta salir de la atmósfera. Una vez allí las naves despegarán y se impulsarán con sus propios reactores  hasta ponerse en órbita.
En este primer viaje tripulado sólo llegaremos a una órbita baja, la de la estación espacial internacional (ISS). Viajaremos a la ISS con astronautas que relevarán a los que están allí. Pero el principal propósito de esta misión es demostrar públicamente la viabilidad, comodidad y seguridad de este nuevo sistema de puesta en órbita. Como casi todos ustedes conocerán por todos los medios de comunicación, hace dos meses se realizó un vuelo idéntico no tripulado que llevó un nuevo módulo habitable a la ISS, mucho más grande y confortable que los anteriores, gracias a que este sistema permite poner mucha más carga en órbita que los anteriores.

- Espero no haberles aburrido con la presentación. Ahora entro, como pueden ver, en un ascensor algo extraño, muy espacioso, en el que entramos con holgura los tres astronautas de la ISS, cuatro tripulantes de las naves, cuatro de los aviones, tres tripulantes de la estación, dos científicos, uno de ellos en silla de ruedas, y yo, el periodista.
Los tripulantes de la estación permanecerán varias semanas en ella, los científicos volverán a tierra con el  anterior relevo de la ISS y conmigo. En la bodega del ascensor va nuestro equipaje y una carga para la ISS, con alimentos para tres meses, varios aparatos de investigación  y una impresora 3D con la que se experimentará la fabricación en el espacio, usando como materia prima la basura espacial.
El globo y la estación de lanzamiento son demasiado grandes para acercarse al suelo. Están construidos para permanecer continuamente en el aire, así que el acceso al sistema es por el ascensor en el que me encuentro. Aunque la posición de Champion se mantiene muy estable gracias a unas alas que lo impulsan en dirección contraria al viento, noto cierto bamboleo mareante mientras subimos  los doscientos metros. Ha sido rápido, porque la mitad del camino acelerábamos.
Las ventanas del ascensor nos permitían ver como se empequeñecía el terreno. Era una sensación parecida a mirar por la ventanilla del avión cuando despega.
Se abre la puerta y nos vemos en el centro de una sala espaciosa, redonda, con asientos cómodos y grandes ventanales. Es el comedor de la estación. El ascensor continúa subiendo sin nosotros y nos permite contemplar a través de las paredes transparentes del hueco de cinco metros de diámetro el paisaje verde que dejamos abajo y la multitud que acude al gran espectáculo. Me siento ridículamente orgulloso e intento controlarlo haciendo un comentario informal al capitán de la estación.
- Por fin los debiluchos como yo podemos ascender a los cielos. Saludamos a los de abajo mientras se oye una sirena como la de un barco cuando emprende la marcha. A los pocos segundos notamos un ligero aumento de peso y vemos como el suelo se aleja cada vez más aprisa.
- Muchos espectadores querrán saber acerca del funcionamiento del globo tan especial que nos transporta. Por ejemplo, ¿podría decirnos cómo puede un globo acelerar su ascenso sin tener que soltar lastre? - le pregunté a uno de los ingenieros.
- Este globo se puede comprimir mediante unas fibras musculares microscópicas que están distribuidas uniformemente por todo su volumen. Cuando estas fibras están totalmente relajadas el globo llega a su volumen máximo y asciende todo lo posible. Cuando lleguemos arriba comprobareis que Champion es mucho más voluminoso que ahora.
- Oyendo esto tengo la impresión de que el globo es como un ser vivo - comento
- Es que Champion es un ser vivo. En todos los sentidos. Es un hongo con el que vivimos en simbiosis. Se alimenta del agua que absorbemos de la humedad del aire con nuestras máquinas y de los residuos que producimos los humanos. El globo es, literalmente, un champiñón gigante con mutaciones que le permiten alcanzar ese tamaño y flotar en el aire.
- Mientras ascendemos, todos colaboran en descargar la bodega del ascensor en el que vinimos. Los tripulantes de la estación han desempaquetado comida y la están sirviendo en las mesas, ejerciendo de anfitriones.
- Interrumpimos la emisión durante la comida por respeto al resto de comensales. Les dejo con mi compañera del estudio.
- Como les está mostrando Nicolás, el despegue de un vuelo al espacio ya no será nunca más el acontecimiento arriesgado y violento de otros tiempos, como el del despegue de la nave Orion, por ejemplo,
que había que verlo desde muy lejos, sino  que empieza con un ascenso suave, en un ambiente relajado, como el de los dirigibles de las primeras décadas del siglo veinte.
...
- Estamos de nuevo con ustedes desde la estación de lanzamiento flotante. Después de una estupenda comida y una interesante tertulia de sobremesa, nos disponemos a visitar toda la estación.
En este primer vuelo iremos despacio para poder informarles con detalle.
- Llegamos al primer piso. También es circular, como el comedor, pero de mayor diámetro, tiene doce camarotes, equipados como las habitaciones de un buen hotel, comodos pero sin lujos. Las ventanas son amplías. Estamos a unos mil metros de altura y el paisaje que vemos por ellas es impresionante. Es como estar en la cima de un monte.
- El ascensor nos lleva al módulo de despegue, que está unido al módulo residencial mediante el tubo por el que subimos.
- Como pueden ver, este módulo tiene un aspecto muy industrial y aséptico.
- ¿Nos pueden explicar lo que vemos, o son secreto industrial? - Le pregunto a la jefa de la estación.
- Aquí no hay secretos industriales. Esto es tan suyo como mio y de sus espectadores. Podemos y debemos informar de este sistema público de transporte espacial. Pregunte lo que quiera.
- Veo que no hay paredes en este piso y que hay círculos concéntricos pintados en distintos colores en el suelo. ¿Que significan?
- Bajo la sala en que estamos hay varias naves circulares concéntricas, cuya situación delimitan los círculos concéntricos de este piso. A esas salas se accede, sólo para su mantenimiento, por escotillas estancas. La más interior contiene un compresor eléctrico que absorbe aire y lo comprime hasta hacerlo líquido. Ese aire se destila fraccionadamente. Cada uno de los productos de esta destilación tiene su uso en la estación y en los lanzamientos, excepto el oxígeno y el argón, que se liberan durante la destilación. La reemisión del los demás gases durante los despegues está pensada para no dañar el medio ambiente, e incluso para mejorarlo. Por ejemplo, el nitrógeno comprimido se usa como propulsor de los aviones mientras están en la atmósfera, porque tiene un efecto mínimo sobre ella. El agua extraída de las capas bajas tiene varios usos. Sirve como fuente de hidrógeno para los reactores y para el globo. También es nuestro suministro de agua potable. La emisión de vapor de agua a gran altura, que es el producto de los motores de las naves, provocará nubes de hielo que reflejarán luz solar. Estas colaborarán en revertir el calentamiento global. El dióxido de carbono, con agua y energía, se convierte en glucosa para alimentar a Champion y para fabricar alimentos para humanos.
- La siguiente sala tiene los depósitos donde se almacenan los productos del compresor y el sintetizador de glucosa.
- La tercera tiene el motor de los cables. Está separada de la segunda por un anillo grueso de acero y por raíles magnéticos. Estos, además de permitir el giro sin rozamiento, aislan el movimiento del despegue del resto de la estación, que permanece estable.
- La cuarta tiene las bobinas de los cables que unen los aviones a la estación.
- Por último, la quinta, abierta al exterior, con suelo abatible, sostiene los aviones. Sobre estos ya están las naves espaciales, cuyas puertas están a la altura del piso donde nos encontramos.
- Sólo nos queda visitar la terraza. Aún estamos sólo a mil metros de altura, donde el aire es respirable, así que podemos salir.
- Además del ascensor por el que hemos llegado, se puede acceder a la estación por helicóptero. Llevamos dos helicópteros pequeños, aparcados en los extremos de la terraza.
- Es impresionante ver a Champion sobre nuestras cabezas. Está nublado, y fuera del paraguas gigante del globo debe de estar lloviendo, pero estamos tan lejos de las gotas que no distinguimos más que una bruma espesa.
- Debemos volver dentro y cerrar, para que podamos ascender. Si no, aquí fuera no resistiríamos la pérdida de presión.
- Ya estaremos acelerando porque noto un ligero tirón hacia abajo, como cuando se pone en marcha un ascensor.
- Ahora empieza lo más novedoso para todos - nos dice el capitán de mi nave - Es la primera vez que se hace un despegue simultáneo de dos aviones desde un globo. Nos repartiremos. La mitad de nosotros entrará a cada una de las naves. Si alguno se arrepiente es su última oportunidad para abandonar. Bien, veo que todos somos unos valientes, sigamos.
Cuando montemos, los aviones bajarán colgados poco a poco. Mientras se pondrán en marcha los reactores y empezaremos a girar cada vez más rápido hasta que nos soltemos. Creo que nos sentiremos como niños en un tiovivo. Espero que lo paséis bien. Pero si alguien no se siente seguro, insisto en que es mejor que se quede.

- Tras las palabras del capitán, vuelvo con ustedes para transmitirles el viaje en primera persona. Nos despedimos de los pasajeros de la nave gemela y de la tripulación de la estación. Entramos a la nave espacial. Hay dos filas de diez asientos y en medio un pasillo amplio. Delante hay una pantalla y a los lados pequeñas ventanas de cristal oscuro.  Nos ponemos los cinturones de seguridad tal como nos indica en la pantalla el capitán, que además nos explica continuamente las situaciones por las que pasamos.
Según bajamos vemos los pisos bajos de la estación y luego el avión gemelo en sentido contrario. Nos saludamos por las ventanillas, aunque apenas nos distinguimos a través de la oscuridad del cristal.
Seguimos bajando y alejándonos del otro avión por la "fuerza centrífuga". Noto algo de aumento de peso. Los alerones se ajustan para equilibrar el tirón del cable. Cuando este se relaja, nos desenganchamos. Poco a poco el avión endereza su vuelo. De estar inclinados hacía el centro de rotación, pasamos a estar en posición horizontal. En el interior apenas lo hubiéramos notado de no mirar por las ventanillas. Ahora la aceleración es hacia arriba. No es diferente que viajar en un avión corriente, salvo por lo que se ve fuera. Ya vemos la curvatura de la Tierra y el cielo se oscurece por encima del horizonte.
El capitán nos avisa de que vamos a separarnos del avión.
Noto una ligera sacudida. Seguimos acelerado a la misma velocidad y con a misma dirección durante unos minutos.
Nos avisan de que ya estamos en la órbita que es nuestro destino y que vamos a dejar de acelerar, por lo cual entraremos en ingravidez.
- Por fin estamos flotando. Me suelto el cinturón de seguridad. Casi todos han hecho lo mismo, menos un científico que se ha mareado. El otro científico se ha desprendido de la silla de ruedas y lo celebra como los demás, revoloteando y saltando,  rebotando por todas partes.