sábado, 13 de agosto de 2016

Elogio de la debilidad

La selección natural nos ha traído a los humanos a un cuerpo animal que necesita de sus músculos para sobrevivir. La evolución cultural, en cambio, cada vez nos permite prescindir más del esfuerzo físico y provee alimentos sin necesidad de que cacemos, recolectemos o cultivemos por nosotros mismos. El desarrollo tecnológico ha llegado a tal punto que las máquinas hacen, o pueden hacer, todo el esfuerzo por nosotros.

En la actualidad, el tener fuerza muscular no garantiza que se pueda conseguir el alimento. Casi nadie puede vivir de la caza, la pesca, la recolección, cultivando un huerto o pastoreando ganado sin ayuda de motores. Y aunque algunos puedan hacerlo en los pocos lugares fértiles no tecnificados, su situación no se puede extender a la población mundial, que ya supera los siete mil millones.
Si queremos evitar que en un futuro próximo muera de hambre una buena parte de la población mundial, o en guerras provocadas por el hambre o la falta de agua potable, no podemos dejar la alimentación y los servicios básicos al azar del libre mercado y de la competencia, porque entonces solo comerían los vencedores. Esto sería inadmisible en una sociedad como la actual, que ha sido educada en el respeto a los derechos humanos y las diferencias.

La ventaja de los fuertes sobre los débiles no está tan clara en estos tiempos. La necesidad de ahorrar energía para no calentar la biosfera nos está obligando a cambiar los hábitos de trabajo. Aunque aún no obedezcamos a esta obligación, el cambio climático y las catástrofes que acarrea nos harán entrar en razón inevitablemente. Entonces los débiles, los que siempre han gastado pocas energías, serán los que enseñen a los demás cómo se hace para vivir feliz sin mucho esfuerzo físico.

Supongo, seguramente como muchos, que el desarrollo de las técnicas y los artefactos se debe en buena medida al estímulo de la imaginación que produce la necesidad. Quienes más necesitan son los individuos más débiles. Quien sabe, pero me parece probable que el primer cuchillo de piedra lo inventara un viejo desdentado.

lunes, 1 de agosto de 2016

Derecho de propiedad o derecho a administrar revocable

El derecho a la propiedad ha cambiado mucho a lo largo de la historia. Desde el derecho a disponer hasta de la vida de los esclavos y a explotar los terrenos conquistados  mediante el asesinato de sus habitantes. La necesidad de paz social y la limitación de recursos naturales ha obligado a la sociedad a cambiar sus normas en cuanto a la propiedad. Por ejemplo, ya no es legal la esclavitud ni se puede poseer el subsuelo, sino el permiso de su explotación.
Este progreso en la reducción de derechos de los poderosos sobre las personas y la tierra ha tenido sus altibajos, pero considero que es inevitable llegar a una situación en que la propiedad se sustituya por completo por un derecho revocable a administrar los bienes y servicios, de modo que sean útiles para todos de forma sostenible.
La situación actual, en la que el capitalismo ha alcanzado su máximo poder, con el consiguiente aumento de los derechos de los grandes propietarios, espero que sea pasajera. El motivo de mi  optimismo es la observación de que las desigualdades sociales están aumentando y los recursos naturales disponibles no aumentan tanto como la población mundial. Esto nos llevará sin duda a una inestabilidad social que obligará a los grandes propietarios a ceder el control de sus propiedades que, evidentemente, están mal administradas, porque sus propietarios no siguen el criterio del beneficio común y sostenible.

A los grandes propietarios les convendría que la próxima revolución en su contra fuera violenta, porque ahora el poder de destrucción es inmenso. Seguro que no dudarían en usar armamento nuclear para aterrorizar a la población. De hecho sus centrales nucleares están para eso. Pero no creo que les demos ese gusto. Más bien estoy convencido de que está comenzando una revolución basada en el conocimiento y las comunicaciones. Los poderosos también conocen esa posibilidad y por eso han acaparado la propiedad o el control de todos los medios de comunicación de masas, incluido internet. Eso no será suficiente para frenar a una población, empobrecida y explotada sí, pero cada vez con más cultura. La comunicación, aunque sea sin medios tecnológicos, boca a boca, o incluyendo nuevos medios descubiertos por la ciencia e imposibles de interceptar, como la encriptación cuántica, será la principal medicina de la humanidad frente a la plaga de la propiedad.